Los hermanos Pablo e Iván Jeger eligieron cerrar de la misma forma sus testimonios frente a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal en la pasada audiencia del megajuicio Operativo Independencia. Los dos leyeron un poema escrito por su padre, Maurice Jeger, antes de que fuera secuestrado en julio de 1975. Ambos relataron la historia de su padre, desde que llegó de Francia a los 13 años, en 1951. Su familia vino al país huyendo de la Europa de la posguerra. De adulto, Maurice Jeger dictaba clases de francés en la Alianza Francesa y hasta participó de un programa de televisión en Canal 10 para enseñar esa lengua. Montó dos librerías y trabajó en LA GACETA como corrector. Tuvo dos hijos con Graciela González Márquez, su primera pareja.

La madrugada del 8 de julio de 1975 Jeger fue secuestrado junto con su compañera, Cristina González, del departamento que compartían en General Paz al 1.000. Por los testimonios recolectados, creen que fueron subidos a un Torino sin patente. Desde entonces se mantienen desaparecidos. González estaba embarazada de cuatros meses. Los Jeger afirmaron que aún buscan al niño que podría haber nacido en cautiverio. Según relataron, por el testimonio de un conscripto y de un fotógrafo pudieron conocer que fueron trasladados a una comisaría de Famaillá y luego al centro clandestino “Escuelita” de Famaillá. González Márquez supo cómo había sido el operativo de secuestro por Jorge de la Cruz Agüero, un estudiante de 17 años que vivía en la misma cuadra, y que luego fue secuestrado en enero de 1976. Dos décadas después de los secuestros, Natalia Aríñez (recientemente fallecida en un accidente de tránsito), hija de De la Cruz Agüero, e Iván Jeger se conocerían para militar en la agrupación Hijos. La denuncia por la desaparición de Jeger fue promovida por la Asociación de Prensa de Tucumán.

El ex militar Roberto Abba (ex funcionario bussista) está imputado por las desapariciones de Jeger y de González. Su abogado, Mario Leiva Haro, sostiene su inocencia.